slider imagenes

domingo, 11 de mayo de 2014

La Quidamofobia



Siempre me hizo ilusión inventarme una palabra que pudiera definir algunas de las cosas que siento y que no sé cómo expresar sin que sean mal interpretadas y hoy creo que ésta: QUIDAMOFOBIA, puede perfectamente expresar ese sentimiento que tan difícil resulta de explicar y que sin embargo creo comparto con muchas otras personas, aunque probablemente con diferentes matices, ello llevaría a necesitar de  un discurso largo y complejo, siendo las más de las veces a pesar de ello, no comprendido de igual modo, ni en el  contexto en el que yo trataba de dejarlo focalizado, creo que ese matiz daría para otro escrito más sagaz que éste.

Se trata de la unión de dos expresiones, la primera latina y la segunda griega, aunque realmente ninguna es inventada, sólo las he unido, algo que hasta ahora no había visto,  la primera es:

QUIDAM,  (http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=qu%EDdam) que viene a significar una forma de nombrar a alguien que no tiene importancia, alguien sin personalidad, que no destaca por precisamente ser especial en el sentido de original o peculiar, sino lo contrario, alguien que es vulgar, pertenece al vulgo, a la mayoría que no piensa y que siente sólo cómo y cuándo le dicen qué hay que sentir.

La segunda parte de la palabra, la expresión griega es:

FOBIA, (http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=fobia) todos conocemos el significado de esta palabra puesto que se encuentra en nuestro vocabulario más cotidiano, dándole las más de las veces un significado de miedo, aversión, y en su significado más puro pánico, aunque en el caso que intento explicar más bien se trate de aversión o miedo.

La unión de ambas expresiones viene a significar:
Aversión a la gente sin personalidad, la gente inane, aquellos que sólo se mueven cuando les dicen que se muevan. Lo cierto es que para mí desgracia la inmensa mayoría de las personas están en este cuadrante, el espectro más amplio de la sociedad es éste y eso dificulta mucho mi inclusión en la vida social, algo que he perseguido y ansiado en muchos momentos de mi vida por sentirme completamente solo, pero es el pago que he de hacer por ser diferente; esto no es ni mejor ni peor, si acaso es peor para mí, puesto que me aleja de lo que podría conseguir siendo una persona más afín a cualquier cosa que se ponga de moda, pero no es así y en último extremo al final siempre me quedo solo, con mis pensamientos y mis modos de ver, sin poder las más de las veces compartirlos, porque de haber nacido en otra época probablemente habría sido ahorcado, fusilado o quemado en la hoguera, afortunadamente nací en una época en la que a pesar de mi aversión a lo simple, al menos se me respeta comparativamente a como ocurría en otros momentos de la historia.

Quiero explicar que siempre que he tratado de dar a entender este sentimiento se me ha tachado de Xenófobo, algo que aseguro no me ha ocurrido nunca y voy a tratar ahora de explicarlo con más detalle, con mayor precisión.

Yo pienso que todos los seres humanos son iguales en cuanto a derechos y obligaciones, eso deseo que vaya por delante.

Igualmente pienso que nadie es responsable de ser blanco, negro o amarillo, ni por supuesto de pertenecer a cualquier grupo étnico de los habidos en la tierra, puesto que uno no elige dónde nace.

Del mismo modo nadie puede elegir con qué sexo nace, simplemente naces varón o hembra y muchas veces la naturaleza se equivoca otorgando un sexo físico a alguien que posee un sexo diferente en su modo de sentir.

Tampoco nadie elige nacer con mayor o menor cociente de inteligencia, es algo que probablemente se hereda en primera, segunda, tercera generación y que probablemente a veces también simplemente surge, se nace así.

A nadie se le ocurriría nacer con tendencias físicas que no le gustan, así una persona nace con tendencia a engordar o adelgazar, nace guapo o feo, alto o bajo, físicamente perfecto o con taras de cualquier tipo, nadie puede elegir cómo nace.

Con estos ejemplos entre muchos otros quiero explicar que sólo somos responsables de lo que depende de nosotros, por lo tanto a nadie se le puede juzgar o marginar por lo que la naturaleza le ha dado, es decir, nadie debe presumir de ser guapo, alto, delgado e inteligente porque todo ello es producto de la casualidad, de la suerte con la que nacemos y por supuesto viceversa, nadie debe sentirse menos que nadie por tener cualidades innatas que presuponemos mejores que otras, eso no deja de ser absurdo por mucho que la gente piense que es mejor.

De este modo dejo claro que para mí nadie es mejor ni peor que nadie por ser físicamente de un modo u otro. Sin embargo pienso que a partir de determinada edad, la gente ha tenido tiempo suficiente de pensar, esa capacidad la tenemos casi todos, con excepciones que vienen determinadas por haber nacido con la incapacidad de poder hacerlo y esas excepciones tenemos todos la obligación de no sólo ser permisivos con ello sino de ser responsables y cuidar en todo lo posible a esas personas.

Como todos o casi todos tenemos la posibilidad de pensar, debe y hay de hecho una edad, en la que hemos tenido tiempo de cambiar todo aquello que nos enseñaron o crear todo lo que no nos enseñaron y todos tenemos el poder de ser nosotros mismos, de ser auténticos, de pensar en qué es mejor y qué es peor para el ser humano, para los que nos rodean, pero no siempre es así, la mayoría de las personas reciben una educación que jamás ponen en duda, ni siquiera cuando están en la edad de hacerlo, cuando están en plena pubertad y adolescencia y deben por propia naturaleza ser rebeldes ante lo que les han enseñado, poner en duda todo aquello que les han dicho es así porque siempre ha sido así.

En esto cabe desde las creencias religiosas, las inclinaciones políticas y los pensamientos dirigidos hacia un modo de ser, pensar y comportarse, que pocas veces son redirigidos por una decisión tomada desde la reflexión, desde nuestro sincero modo de pensar y querer ser.

¿Y por qué ocurre esto? Pues quizá por vaguedad, quizá porque necesitamos ser como los demás para sentirnos parte del grupo o por cualquier otra razón que siempre está reñida con la valentía de ser uno mismo, aunque ello conlleve una cierta oposición por quienes tenemos cerca y en cierto modo una marginación o quizá automarginación debido a ello.

Y es todo esto y por esto, por lo que yo me autodenomino QUIDAMOFÓBICO, por tener un sentimiento que no aflora constante ni metódicamente, pero que cuando bajo la guardia y se me incluye entre lo mundano, entre la mayoría, cuando doy opiniones de algo y se interpreta que soy "muy raro" termino por autoexcluirme de esa exclusión o incomprensión de los demás y ser yo mismo, es decir, no entender nada de lo que me rodea.

Ahora puedes pensar de mi lo que desees, lo que sí es cierto es que yo me he quedado a gusto, que espero de mis palabras nadie se sienta ofendido, que en cualquier caso digo que no he querido ofender a nadie, pero que no sé de qué otro modo puedo conjugar el respeto a los demás con un sentimiento de miedo a los demás, a algunos demás.